
El Programa de Inclusión Previsional ha sido, seguramente, uno de los mayores avances que en materia previsional se han implementado en las últimas décadas. Su aporte esencial a la cobertura del sistema, su impronta inclusiva que ha permitido que cerca de un millón ochocientos mil ciudadanos tengan acceso a una jubilación o pensión. El concepto de creación de derechos ciudadanos es lo más significativo de este programa paradigmático, que ya es ejemplo en los países de iberoamérica. El programa vino a reparar los daños producidos a los ciudadanos víctimas de la degradación de las relaciones laborales y los vaivenes macroeconómicos que fueron fruto de las políticas sin raigambre social. Por otra parte, implicó una sinergia entre ANSES y los gobiernos provinciales y municipales para facilitar a la población más desprotegida el acceso a su beneficio jubilatorio, a una obra social y el cobro de las Asignaciones Familiares.