Seguimos apostando a la vida

Hoy se cumple un año del anuncio realizado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante el Congreso de la Nación, cuando dio a conocer el lanzamiento de la Asignación Universal por Embarazo. La medida fue puesta en marcha con el objetivo de reducir al mínimo posible los niveles de morbimortalidad materno-infantil, y como dijo entonces nuestra mandataria “es una muy fuerte apuesta a la vida”.

La Asignación Universal por Embarazo tiene un rol importante en la inclusión social de sectores históricamente marginados ya que iguala las posibilidades de acceso a la salud, de las futuras madres que se encuentran en el mercado formal de trabajo respecto de aquellas que se desempeñan en el mercado informal, o se encuentran desocupadas.

Porque la prioridad del Estado debe ser atender y cuidar la salud de nuestras madres, y nuestros niñas y niños. Y más teniendo en cuenta que la mortalidad infantil es consecuencia directa de la desigualdad social, y la falta de oportunidades para acceder a los cuidados de la salud, y a la información adecuada. Por ello, la Presidenta en una medida histórica llevó adelante esta iniciativa, para dar prioridad al cuidado y atención de nuestras madres y bebés.

Esta medida vino a fortalecer a otras iniciativas puestas en marcha en los últimos años, como el Plan Nacer lanzado en 2005, y la Asignación Universal por Hijo, puesta en marcha en 2009.

El Plan Nacer apuntaló la red pública de atención primaria de salud, dando cobertura a embarazadas, puérperas hasta 45 días y niños y niñas menores de 6 años que no tienen obra social.

En tanto, la Asignación Universal por Hijo significó que millones de chicos accedieran por primera vez a un plan social, y gracias a este beneficio un alto porcentaje de ellos dejaron atrás la línea de pobreza e indigencia. Además, como consecuencia directa de las obligaciones de esta prestación, representó la posibilidad de tener más chicos dentro del sistema de enseñanza escolar.

La implementación de la Asignación Universal por Embarazo permitió que más de 75.000 madres pudieran acceder no sólo a una prestación monetaria, sino también a cobertura de salud, a controles sanitarios, y al seguimiento del embarazo hasta el parto.

La medida abarca a mujeres embarazadas que se encuentran desocupadas, a las monotributistas sociales, a quienes se desempeñan en la economía informal o en el servicio doméstico y perciben un salario igual o inferior al mínimo vital y móvil.

Para poder acceder a esta protección, las madres deben inscribirse en el Plan Nacer, y llevar una Tarjeta de Seguimiento de su embarazo para registrar todos los controles sanitarios necesarios. Asimismo, luego de la inscripción, se brindan cartillas que explican todos los deberes y obligaciones para garantizar el cuidado del bebé.

Esta iniciativa tiene como fin fundamental la protección integral del niño y de la madre. Por eso es obligatoria una serie de exámenes que incluye cinco controles completos, con examen odontológico, análisis de sangre y orina, dos dosis de vacuna doble en el embarazo y una de vacuna doble viral luego del parto, dos ecografías y además de recibir información sobre los cuidados a seguir durante el embarazo.

Porque todas las mamás y los niños argentinos merecen las mismas oportunidades para desarrollarse, para acceder a los controles de salud y a una educación que les brinde herramientas adecuadas para su crecimiento personal. Ellos son nuestro futuro, y para ellos seguimos trabajando.